Te escucho llorar, tu voz quebrada y yo sin entender.
De a poco el tiempo se precipita, el aire se trasmuda y aca
estamos
Otra vez, la misma historia, en el mismo lugar
Pero tan distinta, tan única como cada vez
Se ahoga el silencio, de a poco esos cuerpos se encuentran
Besos que recorren cada parte del uno y del otro
Dedos que se deslizan sobre la piel
Y el aire denso, aquel aroma inconfundible y apenas alguna
vocal
Pero al amanecer, todo volverá a ser igual
La cama desecha, el aire viciado, los cuerpos cansados
Al amanecer, todo volverá a ser igual
Todo volverá a su lugar
Y quien sabra, tan solo aquel dios de la duda
Del azar, que permitirá que esos dos cuerpos
Se transformen, se confundan y ya no sean cuerpos
Sean placer, placer que como el ave despega sus alas
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